Buenos días, Madrid

Cuando tengo exámenes, de pronto, me vuelvo súper productiva. Hago la colada, limpio mi casa, skypeo con todos mis amigos/ familiares, me entero de la última actualización de TODO el mundo en Facebook, meriendo cinco veces, me pongo al día sobre música y pelis, voy a comprar cosas, actualizo B.Blogger…  en fin, ese tipo de productividad.

Son buenos días para pensar también. Digamos que son días en los que cualquier posible problema, dilema, o mega problema-dilemón no se puede ahogar en alcohol, ni en un chocolate caliente si quiera. Son días en los que te toca enfrentarte a ellos a ti solita.

Este post, en realidad, no es porque yo tenga uno de esos días…que también. Este post se lo dedico a una de las personas más fuertes que conozco en  este mundo. Seguro que también lo es de las que no conozco. Ella sabe quién es.

Ella es…ella es muy Madrid. Muy capital de España. Ya sé que mis metáforas a veces son incomprensibles, pero espero que ya me estéis empezando a conocer. Lo que quiero decir es que es única, contradictoria, fiestera, alegre… y tiene un corazón lleno de rotos, bares, gente, amor… igualito a Madrid.

Odia las puntas abiertas y es una adicta a las compras. Va de lanzada, segura y decidida, pero luego se muere por dentro en las primeras citas y le pirra llorar con canciones de amor ñoñas. Es detallista hasta el último milímetro, pesada muchas veces. Siempre que se pone los tacones supera de todas las formas posibles a cualquier idiota que se le pueda acercar en una discoteca.

Cuando quiere, quiere de verdad. A ella un “a medias” no le vale. Nunca le valió. Sabe bien el significado de “currarse algo”. En todos los sentidos. Y también sabe lo que significa pasarlo mal y tener que seguir adelante. Quizás eso es lo que te ha llevado a ser la persona más fuerte que conozco. Es la que antes hacía todas esas cosas del primer párrafo conmigo, sin necesidad de tener la excusa de estudiar.

Como buen sinónimo de mi ciudad que eres, creo que deberías saber algo. Madrid echa de menos verte sonreír sin heridas. Las cicatrices van desapareciendo con el tiempo. Dicen que la vida es todo lo que nos va sucediendo mientras nosotros hacemos otros planes, y definitivamente es una de las pocas grandes verdades sobre el existencialismo. A veces, esas cosas que nos van sucediendo, son… una puta mierda. (Disculpad, estaba intentando pensar en otra forma de decirlo, pero no hay palabras lo suficientemente buenas para describir ese concepto). Pero tú eres Madrid.

Eres esos domingos de sol en La Latina, la fiesta que acaba con un buen desayuno en San Ginés, la lealtad del Bernabeu, el romanticismo de una joyería en Serrano, la ñoñería de las barquitas del retiro, el corazón del centro de Gran Vía… sólo me falta decir a “cup of café con leche in Plaza Mayor”.

Eres Madrid. Y Madrid nunca se ha rendido ante nada. Siempre salió a pelear con uñas y dientes, aunque fuera contra francesitos armados hasta las cejas y con cacerolas y cubiertos como armas. Y, ¿sabes qué?, ganamos.

Por mi parte creo que ha llegado el momento de seguir estudiando. Por la tuya de sonreír de una puta vez. Pero hacerlo de verdad.

Buenos días, Madrid

B.

Bendito Ibuprofeno

Abres medio ojo derecho. Algo está sonando… es ESE sonido. Otra vez. Otra mañana más. Pero el ruido es tan lejano que decides volver a cerrar el poco campo de visión que habías habilitado y seguir durmiendo. “¡Mierda! Hay clase. Y hoy hay que ir. Me lo tendría que haber pensado mejor ayer antes de tomarme la primera.”

Abres los ojos, como puedes, como si hubiera una fuerza mayor a la gravedad que te tirara de los párpados hacia abajo. Finalmente lo consigues, ahora, mantenerlos no es tan sencillo. Sacas un brazo de debajo de las sábanas cual zombi moribundo y alcanzas el móvil que ayer por supuesto no pusiste a cargar dada la situación en la que te encontrabas al llegar a casa. 15% de batería, depeeme. Y ciento cuarenta y ocho mensajes de WhatsApp. Uff. Tiemblas.

Empiezas a leer conversaciones todavía intentando mantener los ojos abiertos, y vas descubriendo cosas…muchas cosas….y te vas acordando de ellas también. Es entonces cuando llega EL momento…el momento de la gran pregunta:

¿Qué coño pasó anoche?

Tu cerebro todavía alcoholizado te manda (como puede) flashbacks de ratos desordenados de la velada que de momento no tienen ningún sentido. Pero lo que sí que no tiene ningún sentido son las 5 conversaciones que empezaste a las 2 de la mañana porque, en algún gran momento de lucidez extrema, te pareció buena idea.

A tu mejor amiga le has enviado 8 grabaciones con una voz de ultratumba propia de un caballero negro del Señor de los Anillos (disculpad mi friqueza) cantando a voz en grito vuestra horterada de “canción de la amistad” (lo cual también te sirve para darte cuenta de que en realidad no cantas bien). Eso en una. Otra es de lo mucho que la echas de menos y de lo que te encantaría que estuviera compartiendo contigo ese momento de “Oda al alcohol”.

A tu novio (que no te ha vuelto a escribir desde entonces porque está maldiciendo a todos tus antepasados) le enviaste cinco fotos de…cosas…a las que no se le puede encontrar otra descripción que la palabra “cosa”, y le has escrito frases como “stooyyy borrrachhaa!!!!!!!!!!!!!!” “teeeee ecffhooo de mefknooooooffsss” “ojalaa estvierjoas akquí”.

A tu madre, que por algún motivo te vino a la cabeza, le haces un párrafo de veintisiete líneas para recordarle lo mucho que la quieres y la echas de menos en la distancia. Eso sí. Tu madre cuando lo lee se tira de los pelos pensando en el pastón que se ha gastado en tu educación para que al final escribas “quiero” con k.

A tu grupo de amigos de siempre les vas relatando tu noche, para que, de alguna manera, sientas que no están tan lejos. La conversación se ve más o menos así:

Tú: Yo hoy salgo!!! Os voy a echar de menos 😦

Tú: Chicoooooooos os echo de menooooooos, ojala estuvieseis!!

Tú: Voyy BORRRRRRRRACHHHHHHHHHHAAAAAJJDKAKKAAAAAAAAAAAAAAAAA

Tú: Qudjdkde peeeeeeeeeeejgmddeeeeeeeeeeeedooooofldmoooooo 😀 😀 😀 😀

                                               Hoy

Alvaro: Eh… estás bien?

Y menos mal que tu abuela no tiene WhatsApp porque seguro que le hubieses dedicado unos versos también.

Después de este maravilloso recap nocturno, que has tardado media hora en realizar, llega el momento de levantarte…Já, ese momento siempre es el mejor. Tu cuarto podría ser el escenario de la toma de la Bastilla. Nada más ponerte en pie, notas como alguien te golpea con un martillo en la cabeza. Muy fuerte. Y luego escuchas tu estómago rugir como Mufasa en la sabana africana. Y ya como salieses con tacones, sientes, literalmente, que tus pies se desintegran lenta y dolorosamente. Vas a la cocina a por un vaso de agua que te bebes con un ansia atroz, como si llevaras una semana sin ver ese preciado líquido y te pones rumbo al baño para intentar quitarte el resto del maquillaje que no se ha quedado en la almohada. Enciendes la luz y te quedas perpleja mirando a la criatura demacrada, de ojos rojos y pelo similar a la comida de burros que se refleja en el espejo…a ti, básicamente.

Y es entonces cuando repites una de las mentiras más pronunciadas por la raza humana…

“No vuelvo a beber”

Hasta que llegue el finde que viene, of course 😉

B.

This is SO American

Hola B.Blogueros! Siento que haga tanto que no os cuento mi vida, pero para los que no lo sepáis aún, mi rutina ha cambiado bastante últimamente. Ya no os escribo desde mi casi pisito de universitaria en la glorieta de López de Hoyos… si no desde Rio Grande Street, Austin…Texas. Si… Texas. Y por supuesto… ¡dispuesta a contároslo todo!

Llegué aquí a las 9 de la noche (hora tejana) el 10 de enero, considerando seriamente el suicidio…tal cual, no recuerdo un viaje más terrible en mis 20 años de existencia… pero bueno, dramas aparte, llegué y… me puse a llorar…(de nuevo) Ja, habíamos dicho dramas aparte. Vale, es verdad que no era mi mejor día… y que me había pasado el 85% del día llorando y el resto durmiendo, pero este llanto fue por un motivo distinto. El sitio… las calles…los edificios…
Os puedo asegurar que nunca he estado en un sitio tan feo y tan extrañamente distribuido… el caso es que me voy a quedar aquí todo el cuatrimestre… no os podéis imaginar el ataque de pánico que casi sufro al ver esto… (y encima era de noche):

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Decidí que lo mejor era meterme en la cama (la cual carecía de mantas y sábanas), llenarme de jerséis y dormir. Fue lo mejor que pude hacer. Con luz todo se ve muy distinto. Y así fue. Lo primero que hice el sábado fue meterme un plato enorme de tortitas (esos tamaños americanos…volveremos a tocar este tema, asegurado) con mantequilla y sirope de caramelo (muy healthy todo el tema)

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y me puse a investigar la ciudad junto a mi pobre compi de piso (a la que todavia  le quedan 12 intensas semanas de… MI 🙂

De verdad que no sé cómo proceder… hay tantas cosas que contar. Los americanos son…bueno, son como son, dejemos el tema, simplemente digamos que son especiales. Les encanta saludar, sonreír y preguntarte que tal estás en cada momento. Esto, como os podréis imaginar, choca bastante con lo que yo estoy acostumbrada a ver en España…que nadie te saluda, nadie te sonríe y a nadie le importa si estás bien o no. Os invito a poneros en el caso de un día cualquiera haciendo la compra en un Mercadona, por decir. Imaginaos que los empleados, de pronto, ya no son personas que intentan evitarte a toda costa y se convierten en criaturas con sonrisas blancas y perfectas (como se nota que esto es la cuna de la ortodoncia) que te miran fijamente y te preguntan cada segundo si todo es de tu agrado y si te falta algo. Ah, pero eso no es todo. Imaginaos también que (en uno de esos choques habituales con el carrito), es la otra persona la que se da la vuelta con su sonrisa Vitaldent y te dice “Lo siento mucho señorita, que tengas un gran día”

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Con esa cara me quedé yo. Pues así es… La gente de aquí se ríe de mi porque aún no se reaccionar frente a estos sucesos… la verdad es que no termino de acostumbrarme. Supongo que esto es… ¿bueno?…no se… seguiré investigando esta extraña cultura de la simpatía.

Antes de poder matricularme en mis clases, tuve que (dejando aparte el tema de los veinte mil formularios, cuestionarios y cuatro horas en la Embajada) asistir a una charla informativa para internacionales sobre su cultura en la que nos contaban que no les gusta la cercanía, por lo que hemos de darles la mano…hasta aquí todo más o menos normal, entiendo que el besuqueo no es del agrado de todos… pero nos llegaron a decir que les gusta que olamos bien…(oh gracias americanos, los internacionales olemos fatal siempre y a España todavía no ha llegado esa sustancia llamada desodorante). Ah, y por supuesto hacerme mil análisis de sangre para asegurarles que no tengo enfermedades y estoy correctamente vacunada…

Pero bueno, vayamos a lo importante. El Campus es, como les diría por WhatsApp a mis amigos… “otro rollo”. Es impresionante. Es enorme y tiene todo lo que os podáis imaginar en un Campus (sobretodo muchos puestos de comida basura). Y es precioso…todo lo que se curraron la estética de la uni se la “descurraron” de la ciudad.

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El símbolo de esta universidad es un “Longhorn”, una especie de toro con cuernos largos sobre un fondo naranja calabaza.

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Y está por todos lados. No, literalmente, por TODOS LADOS. Todo el mundo, (da igual la edad, sexo o condición) tiene algo naranja con el Longhorn… hasta los coches… Es increíble lo patriotas que son y lo bien visto que está que lo sean. Aman su universidad. La promocionan y la defienden. Y no es para menos… las clases son alucinantes. Tengo clases en las que hay 200 personas (esto nunca me había pasado). Los profesores viven por y para su asignatura. Y se nota. Jamás me había motivado tanto toda una asignatura como una sola clase de periodismo que he tenido aquí… eso si… ¿a que no sabéis cual es la moda estrella…? El chándal. Así como lo leéis. Las chicas de mi clase van perfectamente maquilladas y peinadas (ni yo para ir a una boda paso por esos procesos)…pero en chándal. Choni´s Paradise.

Hablando del tema fiesta… amigos… sólo tengo 20 años y no puedo entrar en ningún sitio con mi propio DNI… quizás en vez de eso me compre un revolver. Nah, tranquilos, aún no me he vuelto loca. Utilizo DNI´s falsos… porque si no aquí a partir de las 8 de la tarde no haces nada…NADA. ¿Os acordáis de nuestros maravillosos 16 intentando entrar en Pacha con el DNI de la prima segunda de la hermana de tu amiga que tiene 26 años pero da igual porque te auto convences de que con maquillaje y tacones se consigue cualquier cosa? Pues así me siento yo. Hay algunos sitios que se compadecen de nosotros menores de 21 y nos dejan entrar…pero poniéndonos dos enormes cruces negras (con rotulador mega permanente americano que no se quita ni con aguarrás) en ambas manos.

Llevo 14 días aquí y aún me quedan mil cosas por descubrir. Os lo iré contando todo. Las fiestas, el mito sobre como bailan las americanas, cuantos kilos cojo, si me doy a las armas, botas, sombrero y pajita en la boca, si la cultura del chándal se apodera de mi persona, si termino comprando figuras de Longhorns hasta para la pasta de la sopa, si acabo fijando una sonrisa de oreja a oreja en la cara y preguntando que tal el día… quién sabe… This is America…I guess anything can happen.

PD: El título se lo dedico a mi compi de piso que no para de repetirme esa frase… “This is SO American…” pero que, todo hay que decirlo, hoy me ha hecho un regalo… Aquí os lo dejo…:

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This is only the beginning…

B.

Blanca Navidad

¡Abuelaaa, que se quema el pavo! ¡Paquita, deja de comer turrones que se te va a poner el culo del tamaño de esta mesa! ¿Que quién viene esta noche a cenar?… Mis ocho tíos, quince primos (cinco con novio incluido), mis abuelos, mi hermano que acaba de llegar de Tombuctú, su nueva novia china…

¿Os suena?…

Si… bendita Navidad señores… Quizás la época más… ¿ruidosa? del año

Técnicamente, “La Navidad es la celebración del Nacimiento de Cristo; que tuvo lugar en Belén, un pueblo de Palestina, hace aproximadamente dos mil años ” (Haz click aquí si quieres leer más) Pero… ¿es eso en lo que realmente pensamos cuando hablamos de la Navidad?

La verdad es que el nacimiento de Cristo no suele ser el tema estrella de estos días. Y es que es así… las Navidades son la excusa perfecta para centrarnos en las cosas que normalmente tenemos más olvidadas durante el año. Son de los días más subjetivamente felices o tristes para la gente en general. Hay personas para las que es la mejor época del año sin lugar a duda. Tiempo de reuniones familiares, de volver a encontrarse con los suyos, hacer regalos a aquellos a los que quieren y disfrutar de esas cosas tan ricas que solo pasan en estas épocas… (como el Roscón de Reyes…el mejor invento del mundo).

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Y hay gente para la que la Navidad suele ser sinónimo de soledad. De recuerdos de un tiempo mejor, echar de menos o echar de más… Y es que, por raro que pueda parecer, hay personas que detestan esta época con toda su alma.

Pero, las cosas como son, no son tiempos fáciles para nadie. No quiero convertir este post en una enumeración de terribles cifras que muestran el estado en el que está nuestro país (aunque el señor Rajoy se empeñe en decir que nos estamos “recuperando”). Pero si me atrevería a decir que, en general, no ha sido el mejor año para llegar a las expectativas que las Navidades exigen.

Haciendo balance del año, diría que puedo estar feliz de todo lo que me ha ocurrido en 2013. Los “13” tienen mala fama… pero teniendo en cuenta la forma en la que terminan, solo puedo sentirme agradecida. Ha sido el mejor año en muchísimo tiempo. Y ahora que se acerca el famoso 31 de diciembre, el día más viejo de todos que siempre acaba con un respiro y ganas de dejar atrás lo malo y esperanza por el año a continuación, a pesar de que me falta alguna que otra personilla con la que mirar hacia el 2014, puedo asegurar que lo paso con las personas más importantes para mí. Las que me hacen feliz día a día y hasta despiertan en mí ganas de preparar cosas de estas:

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(Creedme, la cocina y yo siempre guardamos sendas distancias)

Así que B.Blogueros, os deseo una muy Feliz Navidad y que la paséis en compañía de la gente que REALMENTE queréis y os hace felices… y a los que no, como dice mi madre, “fuuuuu como a las vacas”.

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Me voy por las ramas siempre eh… me cuesta muchísimo acabar mis posts. Estaría escribiendo eternamente. Pero bueno, a lo que iba:

Feliz Navidad, Feliz 2014 y espero que todos vuestros deseos y esperanzas se cumplan. Este blog es una de las mías…por eso seguiré dándoos el coñazo el año que viene, y el siguiente, y el siguiente…

Os mando un beso muuuy fuerte, y ya sabéis… ¡comed ahora que los vestidos son anchos y aún falta mucho para el desafío “embutirse en un bikini”!

B.

Love is in B.Blog

El amor… ese gran protagonista. El ideal, el capullo que siempre se lo lleva todo. El principal tema de conversación de nuestras neuronas… ( de los que tenemos…) El gran influyente y fuente de inspiración para tantos siglos de literatura, canciones, guerras, grandes pasiones, locuras, muerte, traición…

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Los científicos describen el amor como algo que“…está directamente asociado con los altos niveles de dopamina, norepinefrina y noradrenalina, productos químicos segregados por el cerebro que están asociados al incremento del trabajo de la memoria y la atención, así como a la percepción de nuevos estímulos.”. Ojo al dato señores, “dopamina, norepinefrina y noradrenalina”.  Romeo debía tener los niveles “noradrenalinaticos” por las nubes entonces…  Nunca me gustaron los científicos que creen que tienen explicación para todo. Yo creo que hay cosas que no se pueden explicar con palabras científicas (y menos tan raras como esas). Estoy segura de ello. Y también estoy segura de que todos los que estáis leyendo esto ahora podríais ponerme un ejemplo personal… porque todos, absolutamente todos, para bien o para mal, hemos estado enamorados.

Hay amores de todo tipo. Amores que nos hacen las personas más felices del mundo. Que nos hacen sentir las tan conocidas mariposas en el estómago y nos quitan el hambre, el frío y la sed. Como decía el padre de uno de los grandes amores de la historia “Love to faults is always blind, always is to joy inclined. Lawless, winged, and unconfined, and breaks all chains from every mind”- William Shakespeare. Hay amores que, directamente, nos matan. Que aparecen en forma de puñal que se va clavando por nuestras vísceras para luego anidar en el corazón y quedarse indefinido (y a este tipo la crisis no les afecta). Hay amores locos, fugaces y pasionales, que sabes que van a terminar, pero que igualmente merece la pena vivirlos. “Love is too young to know what conscience is”- W.S. Amores obsesivos y enfermos, que terminan convirtiéndose en algo más parecido al infierno que a otra cosa. Y luego están mis preferidos… los amores que no quieren reconocer que son amores.

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¿Que qué es el amor?… Hay mil respuestas posibles, y desde luego yo no soy la más indicada para contestar. Así que (como buena futura periodista), decidí que un tema tan subjetivo como este debía ser contrastado con distintas opiniones. Y eso hice. Os dejo las respuestas que obtuve:

1. ¿Que es el amor? 

2. ¿Qué es el amor?

3. ¿Qué es el amor?

4. ¿Qué es el amor?

El cuarto entrevistado lo tiene claro eh…

Queda constancia de lo subjetivo que es este tema y de las formas tan distintas que tenemos todos de vivirlo. El amor es, probablemente, uno de los conceptos más difíciles de definir y a los que más matices se le puede encontrar. 

Pero al final, yo diría que el amor es ese sentimiento que te vuelve loco y consigue que olvides la existencia de todos los demás (sobre todo de la vergüenza). Amor es que te dé igual quien mire, donde sea y que haya alrededor. Unas tortitas con nata y caramelo… (chocolate si nos ponemos tiquis miquis) en Vips, atragantadas entre besos, abrazos y mas besos mientras una pareja de ancianos mira indignada. Amor es que te de igual morrearte como si no hubiera mañana en el sitio más espontáneo… pleno Congreso de los Diputados en una sesión de puertas abiertas, por ejemplo. Y todo porque te apetece…simplemente. Amor es discutir, llorar, odiar, perder ese orgullo que te ha llevado tantos años construir para que, todo se resuelva con un abracito, una sonrisa y lo que surja después.

Si hay una cosa clara, es que es algo por lo que todos pasamos una (si eres afortunado), o varias veces en la vida. No siempre llega de la misma manera ni se va de la forma más limpia, pero al menos nos hace vibrar, estremecernos, reír, llorar, temblar… en resumen, sentir. Y sentir es, al fin y al cabo, lo mejor que nos puede pasar en la vida.

B. 

Noches en Vela

Hay noches en las que es imposible dormir. No sabría muy bien como describir esos momentos… esos en los que la cabeza nos da mil vueltas.  Como la llamaba la Madre Teresa de Calcuta, “La loca de la casa”… cuánta razón tenía. Pues bueno, cuando “la loca” en cuestión se pone guerrera, apaga y vámonos. Se dedica a hacernos repasar todos y cada uno de los momentos que hemos vivido, (y esos que no hemos vivido, también).

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A pesar de tener muchísimo sueño, sigues despierta. Miras de nuevo toda tu galería de imágenes del móvil, actualizas Facebook una y otra vez para comprobar que en dos segundos no haya ocurrido un fenómeno de trascendencia mundial… nadie te habla por whatsapp, pero tú, no desistes. Continúas haciendo lo que sea con tal de no dormir. Lees Twitter, el periódico, las notas perdidas por el bloc de tu móvil (y ¡ai las cosas que descubres por ahí!…), Instagram… Yo hoy he llegado al límite: buscar vídeos ñoños en Youtube. Así como lo leéis. Y no me conformo con eso, no… Luego me meto en Google para mirar la letra… Sigo anonadada. En el instante que me he dado cuenta de la gravedad de la situación, he pensado que os lo tenía que contar.

No sé si os lo preguntaréis, pero yo lo hago a menudo… ¿Qué narices nos pasa por la cabeza a veces para hacer estas cosas? Os juro que tengo sueño eh… pero en lugar de dormir me dedico a evitar esta idílica actividad buscando cualquier excusa para seguir “en mi mundo”.

Supongo que por las noches, nuestra forma de ver las cosas que nos rodean, cambia de alguna forma. Todo es como… más profundo, más intenso…Conclusión: Las cosas se sienten más por la noche… (Y para todos aquellos que tengáis la mente del color de una botella de Heineken, que sepáis que no, no voy por ese camino). Me refiero a que por la noche, nuestros sentimientos son más intensos. Hoy precisamente lo hablaba con un amigo. ¿Sabéis cuándo estáis enfermos y os pasáis todo el día bien, pero de repente llega la noche, te sube la fiebre, te entran todos los dolores y ya no te puedes mover de la cama? pues con los sentimientos pasa algo parecido. De pronto llega la noche y nosotros, que parecemos fuertes (o nos lo creemos), decididos y racionales (esto último definitivamente es algo que nos creemos), nos convertimos en seres vulnerables, presos de la tenue luz del móvil y atrapados en un mundo interior de sensaciones del que no teníamos constancia alguna…

Si estábamos tristes, estamos más tristes. Si estábamos felices, nos ponemos melancólicos. Y ya, como estemos enamorados…y no os quiero ni contar si encima no nos corresponden. No hay manera. La noche saca a relucir nuestro “yo” interior…suena irónico que la noche saque a relucir nada. Pero así es. Quizás sea nuestra forma de compensar la falta de luz. O quizá sea el único momento del día que tenemos realmente para nosotros… como sea lo segundo, de nuevo, ¡que espanto ser tan ñoña!

La verdad es que, de algún modo, la noche siempre me dio miedo. Todo lo que vemos se reduce a la pantalla del móvil (ahora que los hay), y lo que oímos, a los sonidos de nuestros propios pensamientos diciendo nada más que burradas. “La loca” siempre busca los momentos de máxima susceptibilidad para recordarnos todos nuestros problemas. Y la noche definitivamente es uno de ellos… Quizá sea porque es el único momento del día en el que tenemos que convivir realmente con nuestro propio ser…y eso puede ser aterrorizante.

Concluiré confesando que todo esto, os lo cuento ya metida en la cama, escribiendo desde mi iPhone, con la luz de mi cuarto apagada, y sin dejar de escuchar el enervante tic tac de mi reloj morado. A lo mejor él es el único culpable de esta situación. Espero que sí… de todas formas, creo que ha llegado el momento: Me voy a dormir antes de que sea demasiado tarde y el siguiente paso sea un centro psiquiátrico.

PD: En realidad, ese momento en el que te metes en la camita, te tapas hasta el hueco justo debajo de los orificios nasales, te acurrucas y te vas quedando poco a poco dormida, es, con creces, el mejor de todo el día.

¡Buenas noches!

B.