This is SO American

Hola B.Blogueros! Siento que haga tanto que no os cuento mi vida, pero para los que no lo sepáis aún, mi rutina ha cambiado bastante últimamente. Ya no os escribo desde mi casi pisito de universitaria en la glorieta de López de Hoyos… si no desde Rio Grande Street, Austin…Texas. Si… Texas. Y por supuesto… ¡dispuesta a contároslo todo!

Llegué aquí a las 9 de la noche (hora tejana) el 10 de enero, considerando seriamente el suicidio…tal cual, no recuerdo un viaje más terrible en mis 20 años de existencia… pero bueno, dramas aparte, llegué y… me puse a llorar…(de nuevo) Ja, habíamos dicho dramas aparte. Vale, es verdad que no era mi mejor día… y que me había pasado el 85% del día llorando y el resto durmiendo, pero este llanto fue por un motivo distinto. El sitio… las calles…los edificios…
Os puedo asegurar que nunca he estado en un sitio tan feo y tan extrañamente distribuido… el caso es que me voy a quedar aquí todo el cuatrimestre… no os podéis imaginar el ataque de pánico que casi sufro al ver esto… (y encima era de noche):

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Decidí que lo mejor era meterme en la cama (la cual carecía de mantas y sábanas), llenarme de jerséis y dormir. Fue lo mejor que pude hacer. Con luz todo se ve muy distinto. Y así fue. Lo primero que hice el sábado fue meterme un plato enorme de tortitas (esos tamaños americanos…volveremos a tocar este tema, asegurado) con mantequilla y sirope de caramelo (muy healthy todo el tema)

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y me puse a investigar la ciudad junto a mi pobre compi de piso (a la que todavia  le quedan 12 intensas semanas de… MI 🙂

De verdad que no sé cómo proceder… hay tantas cosas que contar. Los americanos son…bueno, son como son, dejemos el tema, simplemente digamos que son especiales. Les encanta saludar, sonreír y preguntarte que tal estás en cada momento. Esto, como os podréis imaginar, choca bastante con lo que yo estoy acostumbrada a ver en España…que nadie te saluda, nadie te sonríe y a nadie le importa si estás bien o no. Os invito a poneros en el caso de un día cualquiera haciendo la compra en un Mercadona, por decir. Imaginaos que los empleados, de pronto, ya no son personas que intentan evitarte a toda costa y se convierten en criaturas con sonrisas blancas y perfectas (como se nota que esto es la cuna de la ortodoncia) que te miran fijamente y te preguntan cada segundo si todo es de tu agrado y si te falta algo. Ah, pero eso no es todo. Imaginaos también que (en uno de esos choques habituales con el carrito), es la otra persona la que se da la vuelta con su sonrisa Vitaldent y te dice “Lo siento mucho señorita, que tengas un gran día”

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Con esa cara me quedé yo. Pues así es… La gente de aquí se ríe de mi porque aún no se reaccionar frente a estos sucesos… la verdad es que no termino de acostumbrarme. Supongo que esto es… ¿bueno?…no se… seguiré investigando esta extraña cultura de la simpatía.

Antes de poder matricularme en mis clases, tuve que (dejando aparte el tema de los veinte mil formularios, cuestionarios y cuatro horas en la Embajada) asistir a una charla informativa para internacionales sobre su cultura en la que nos contaban que no les gusta la cercanía, por lo que hemos de darles la mano…hasta aquí todo más o menos normal, entiendo que el besuqueo no es del agrado de todos… pero nos llegaron a decir que les gusta que olamos bien…(oh gracias americanos, los internacionales olemos fatal siempre y a España todavía no ha llegado esa sustancia llamada desodorante). Ah, y por supuesto hacerme mil análisis de sangre para asegurarles que no tengo enfermedades y estoy correctamente vacunada…

Pero bueno, vayamos a lo importante. El Campus es, como les diría por WhatsApp a mis amigos… “otro rollo”. Es impresionante. Es enorme y tiene todo lo que os podáis imaginar en un Campus (sobretodo muchos puestos de comida basura). Y es precioso…todo lo que se curraron la estética de la uni se la “descurraron” de la ciudad.

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El símbolo de esta universidad es un “Longhorn”, una especie de toro con cuernos largos sobre un fondo naranja calabaza.

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Y está por todos lados. No, literalmente, por TODOS LADOS. Todo el mundo, (da igual la edad, sexo o condición) tiene algo naranja con el Longhorn… hasta los coches… Es increíble lo patriotas que son y lo bien visto que está que lo sean. Aman su universidad. La promocionan y la defienden. Y no es para menos… las clases son alucinantes. Tengo clases en las que hay 200 personas (esto nunca me había pasado). Los profesores viven por y para su asignatura. Y se nota. Jamás me había motivado tanto toda una asignatura como una sola clase de periodismo que he tenido aquí… eso si… ¿a que no sabéis cual es la moda estrella…? El chándal. Así como lo leéis. Las chicas de mi clase van perfectamente maquilladas y peinadas (ni yo para ir a una boda paso por esos procesos)…pero en chándal. Choni´s Paradise.

Hablando del tema fiesta… amigos… sólo tengo 20 años y no puedo entrar en ningún sitio con mi propio DNI… quizás en vez de eso me compre un revolver. Nah, tranquilos, aún no me he vuelto loca. Utilizo DNI´s falsos… porque si no aquí a partir de las 8 de la tarde no haces nada…NADA. ¿Os acordáis de nuestros maravillosos 16 intentando entrar en Pacha con el DNI de la prima segunda de la hermana de tu amiga que tiene 26 años pero da igual porque te auto convences de que con maquillaje y tacones se consigue cualquier cosa? Pues así me siento yo. Hay algunos sitios que se compadecen de nosotros menores de 21 y nos dejan entrar…pero poniéndonos dos enormes cruces negras (con rotulador mega permanente americano que no se quita ni con aguarrás) en ambas manos.

Llevo 14 días aquí y aún me quedan mil cosas por descubrir. Os lo iré contando todo. Las fiestas, el mito sobre como bailan las americanas, cuantos kilos cojo, si me doy a las armas, botas, sombrero y pajita en la boca, si la cultura del chándal se apodera de mi persona, si termino comprando figuras de Longhorns hasta para la pasta de la sopa, si acabo fijando una sonrisa de oreja a oreja en la cara y preguntando que tal el día… quién sabe… This is America…I guess anything can happen.

PD: El título se lo dedico a mi compi de piso que no para de repetirme esa frase… “This is SO American…” pero que, todo hay que decirlo, hoy me ha hecho un regalo… Aquí os lo dejo…:

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This is only the beginning…

B.